Cuando el amor se guarda con candado | 16 febrero 2011

UNA pareja llega a la tercera farola del puente Milvio, sobre el romano río Tíber, que está abrazada por cientos de candados. Gin, la chica, cuenta a su novio Step que son los "candados de los enamorados", objetos que las parejas encadenan para no separarse nunca. El joven va a su coche y coge el candado que utiliza para bloquear el volante. Regresa junto a su novia, lo coloca y lo cierra. Después, arroja la llave al agua.

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Noticia publicada en www.vivirpamplona.com
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