Encadenados al Niemeyer | 19 abril 2011

Avilés no es como Roma, el puente de San Sebastián tampoco se parece al puente Milvio ni la ría es el Tíber. Pero a pesar de ello las dos ciudades presentan una similitud. Y es que la villa asturiana no permanece ajena al fenómeno de los candados de enamorados que cuatro años atrás transmitiera Federico Moccia. El escritor italiano de bestsellers reprodujo la imagen de un puente repleto de candados guardando el amor de dos tortolitos en Perdona si te llamo amor y a partir de entonces la fiebre de colgar candados en los puentes se extendió por todo el mundo.

El fenómeno no tardó en llegar a España, lo hizo prácticamente tan rápido como los ejemplares de la primera obra de Moccia se agotaban en las librerías de nuestro país. Barcelona o Sevilla fueron algunas de las ciudades en que esta moda se extendió pronto, pero parece que ahora también llega incluso hasta a Avilés.

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La cantidad de enamorados que siguieron el ejemplo de lo descrito en la historia de Niki y Alessandro (los protagonistas de Perdona si te llamo amor ) ha sido tal que ha habido casos en los que han hecho peligrar la estabilidad de varios puentes, debido al peso que suman todos los candados. Ocurrió en varios de Roma y el de Triana, en Sevilla, lo que obligó a retirarlos. De momento, parece que el de San Sebastián se mantendrá estable. Puede que también el amor de las cuatro parejas.

Noticia publicada en La vzo de Asturias
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