El «Fenómeno Moccia» regresa a España | 3 febrero 2009

Con «Tengo ganas de ti» recorre las calles de esa Roma que le vio nacer y que describió en «Perdona si te llamo amor». (...) Tuvo que pagar de su bolsillo la edición de su primer libro, «A tres metros...» y el éxito tardó más de una década en llegarle. ¿Ha marcado su carrera este difícil inicio?
-Fue una historia extraña, un libro en el libro. Es bonito que no pudiera encontrar un editor y lo tuviera que pagar yo, y algo que le ha ocurrido a muchos escritores famosos. El éxito llegó 12 años después. Fue extraño que cuando la fama llegó ya había escrito otro libro, «Tengo ganas de ti», que lo acabé en 1995.
(...)
-Todos sus libros acaban volcados en películas. ¿Al escribir visualiza ya la imagen cinematográfica?
-Me gusta mucho escribir, se separa bastante del proceso de rodaje de la película. La escritura es un proceso más íntimo, que no tiene en cuenta qué sucederá después. Son reflexiones internas, con una profundidad diferente a la de la pantalla. No obstante, cuando estoy escribiendo veo lo que está pasando. Es verdad que mi forma de escribir es muy cinematográfica. Creo que de ahí viene el éxito de mis libros: gustan porque son fáciles de hacerte imaginar lo que está ocurriendo.
-¿Le da miedo el éxito? 
-No, me gusta mucho. Es hermoso entrar en sintonía con la gente, saber que han leído lo que has escrito, que se conmuevan, sueñan y ríen con ello. La vida me ha cambiado con el éxito, ahora soy más libre para elegir. Puedes hacer más lo que te gusta y decir «no» a las propuestas que no te interesan.
(...)
-En «Tengo ganas de ti» los protagonistas simbolizan su amor con un candado que colocan en el Puente Milvio de Roma. Miles de lectores han seguido su ejemplo, provocando incluso que peligre la estructura. ¿Pasará lo mismo con los puentes en España?
-No lo sé, tal vez (ríe). Se trata de un símbolo de amor. El hecho de que un chico lo muestre delante de todos es hermoso. Hoy tenemos una gran necesidad de amor. Desafortunadamente, estamos amargados por todos esos episodios violentos entre hombres y mujeres que se producen. Me gustaría que nuestra sociedad pensase más en el amor.

Noticia publicada en La Razón
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