Los amantes del pantalán | 18 noviembre 2009

La ciudad no se plantea poner multas por la colocación de candados pero insta a no hacerlo  |  Los últimos candados colocados dan fe de lo especial que el puente del Petroli se ha convertido para los enamorados

Fue el librero de la Saltamartí de Badalona quien le dijo a la edil de Medio Ambiente, Mercè Rius, que los candados que cuelgan de las barandas del puente del Petroli son promesas de amor de los tortolitos de la ciudad. Que las parejas imitan así a Step y Gin, a los protagonistas de la exitosa y edulcorada novela del italiano Federico Moccia Tengo ganas de ti. Que al atardecer los badaloneses se juran fidelidad eterna y luego arrojan la llave al mar... La concejal descubrió después en internet que una farola del romano puente Milvio cedió por el peso de los candados, que las autoridades locales, luego de un intenso debate político sobre la posibilidad de prohibirlos o no, se vieron obligadas a instalar una veintena de barras para que los amantes pudieran cerrar sus candados sin dañar la infraestructura sobre el río Tíber.

El autor del citado superventas puso el primero de los candados en el Milvio con los nombres de sus personajes, horas antes de que la obra saliera a la luz, allá por el 2006. Moccia quiso dar un toque de realismo a sus párrafos haciendo lo que hacían sus enamorados. Una semana después, el escritor ya contaba en el puente Milvio más de trescientos candados. Ahora son miles y hasta han padecido algún que otro intento de robo.

"Nos sabe muy mal tener que quitarlos -explica la convergente de Badalona-, pero las barandas son elementos de seguridad y debemos tener cuidado. Además, junto al mar, los candados se oxidarán rápidamente y acelerarían la degradación de los cables de las barandas. Los primeros los detectamos en verano y desde entonces hemos retirado una decena. Ahora hay otros diez. Si fueran unos pocos no los tocaríamos, pero nos da miedo que se produzca un efecto llamada. Hay lugares en el mundo que están atestados".

(...)

Que este símbolo de la Badalona industrial se haya convertido en un rincón para enamorados es en verdad un problema menos para el Consistorio. "En el puente del Petroli sólo se multa a quienes saltan al agua o lo utilizan para pescar". El pasado verano cerca de cuarenta personas fueron denunciadas por zambullirse y una veintena por echar el anzuelo. A los badaloneses les queda el consuelo de recurrir a un candado virtual accesible en la web lucchettipontemilvio.com. En la red sí que será eterno.

 

 

Noticia publicada en www.lavanguardia.es
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