Outariz, una pasarela del amor | 17 enero 2010

Más de 100 candados demuestran el éxito del ritual de poner cerrojos en el puente del complejo termal.

La nueva moda romántica de poner candados en la pasarela de Outariz ya supera el centenar de cerrojos. Este fenómen social conocido como ‘Moccia', surgido en Roma y puesto de moda en los últimos años, se ha instalado con fuerza en la pasarela del complejo termal, y es que entre las rejillas del puente se reflejan estampas metálicas, gracias a las parejas que han decidido sellar su amor grabando su nombre en una cerradura y tirando la llave a las aguas del río Miño, en símbolo de unión eterna entre ellos.


El ritual es muy sencillo. La pareja escribe sus respectivos nombres, o por lo menos las iniciales, en un candado de cualquier tipo, lo coloca en las rejillas de la pasarela por la que se accede a las pozas de Outariz, y tira la llave a las aguas del río Miño pidiendo un deseo, como símbolo de unión eterna. Así ya van más de un centenar de parejas las que han querido dejar plasmado su cariño con esta nueva moda romántica, proveniente de Italia, conocida popularmente como fenómeno ‘Moccia'.

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Para la concejala de Termalismo, Ana Garza, este fenómeno podría ir más allá de una simple anécdota, y convertirse en una especie de reclamo turístico y de atractivo extra en el complejo termal. En ese sentido, aclara que ‘todo o que promova a afluencia de persoas ás zonas turísticas ourensás vennos ben, e máis nunha zona tan importante para a nosa cidade como Outariz'.


Una moda que traspasó fronteras

El fenómeno ‘Moccia' surgió gracias a la historia escrita por el italiano Federico Moccia (Roma, 1963) para su libro Tengo ganas de ti.

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Tras haber llegado a los lectores esta narración, pronto la realidad superó a la ficción y millones de parejas de enamorados empezaron a colgar sus candados en los puentes de Italia. En Florencia, el puente Vecchio sufrió daños en su estructura por el peso de los candados, mientras que en Rusia se escogió el puente sobre el río Moksva.

En Barcelona fue el ‘Nova Icaria', mientras que en Sevilla, quizás el caso más representativo en España, montones de metal colgaban hasta hace unos meses en el puente de Triana, pero el Ayuntamiento decidió retirarlos al cuestionar el resultado estético de los candados y al considerar que podría dañar la estructura hidráulica del puente.

En el caso de Ourense, los enamorados comenzaron a colgar sus candados desde hace más de año y medio. Nadie sabe quién fue el primero, pero lo cierto es que día a día crece el número de cerrojos intercalados entre las rejillas de la pasarela de Outariz. Según los operarios de las pozas, en invierno ha bajado el número de enamorados, aunque en verano, muy probablemente este fenómeno social se volverá a poner en alza.

Noticia publicada en www.laregion.es
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