El amor lo mueve todo | 29 enero 2010

El autor italiano reinventa el género romántico con unas novelas muy populares que triunfan entre los jóvenes y adolescentes


El amor tiene gancho literario, como siempre lo tuvieron las novelas sentimentales, sólo que ahora los enamorados, además de verse, se escriben o conocen en los 'chats' y se mandan mensajes por el móvil. Esta actualización del género romántico es la que ha permitido al escritor Federico Moccia (Roma, 1963) vender cientos de miles de ejemplares de sus novelas.
Fue él también quien ofreció a las parejas una manera peculiar de proclamar su amor, colgando candados de los puentes, un fenómeno que nació en Roma y que ya se ha extendido por gran parte de Europa. Autor de novelas como Tengo ganas de ti y Perdona si te llamo amor, ayer estuvo presentando en Bilbao su última obra, Perdona pero quiero casarme contigo (Planeta).

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Tentaciones

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La tentación está al lado, al menos para los dos protagonistas principales de su última novela, Alex y Niki, dos enamorados que miran con buenos ojos a sus compañeros de trabajo y universidad, respectivamente. «La vida es una tentación. Con el dinero podemos hacer muchas cosas, buenas no, podemos fumar o dejar de hacerlo, podemos ser infieles. Se trata de saber elegir», apunta.
Moccia recuerda cómo surgió el movimiento de los candados. «En la segunda novela me inventé esa leyenda de que los enamorados ponían sus candados en los puentes de Roma. Una semana después de sacar el libro, el Ponte Emilio, muy poco conocido en la ciudad, apareció con cientos de candados colgados de una farola». Ahora se ha convertido en una «moda», que se ha extendido por Francia, Alemania y Rusia. «Muchos chicos españoles viajan a Roma para poner sus candados en Ponte Emilio», revela el escritor italiano.

Noticia publicada en www.elcorreo.com
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